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01 octubre 2013

Nos admiramos: /¡cómo engarzó palabras, / Borges, en haiku!

A través del haiku, los chicos de 7º y la seño Rosalba se animan a conocer una nueva faceta de la obra de Jorge Luis Borges. Por medio de este video, podremos disfrutar leyendo los 17 haiku (sí, igual que la cantidad de sílabas que tiene cada uno de estos poemas) incluidos en su libro La Cifra.



16 septiembre 2013

Les Luthiers, El Rey Enamorado - Hacen Muchas Gracias de Nada - 1980

Los chicos de 7º y la seño Rosalba recorren los caminos de la poesía. Para que no vayan solos, los dejamos en compañía de:

Ema Wolf: El mensajero olvidadizo.

Les Luthiers: El rey enamorado

Esta es la transcripción de la letra:

Narrador: (En off) A continuación, un fragmento del drama "Enrique VI", de William Shakehands. Escena séptima del cuadro tercero del acto primero: el Rey Enrique VI ha rezado la novena en su cuarto; después de unos segundos atraviesa la quinta.
(Aparecen en escena el Rey y el Juglar)
Rey: Ven, juglar, acerquémonos al balcón de María para darle una serenata. María, María, mírala… ¡Que bella plebeya! ¿Debo abdicar al trono por amor a ella? ¿Vale acaso más una fría corona que un solo reflejo de sol en los dorados cabellos de María Blessing?
Juglar: Y… más o menos…
Rey: ¡Oh, dolientes espíritus! ¡Oh, sempiternos gemidos! Acudid en mi ayuda, decidme qué debo hacer en este momento aciago… ¡Así hago algo…! Mira, juglar, mira la calavera. ¿Sabes a quién perteneció? ¿Lo sabes, lo reconoces? (Jorge niega con la cabeza)
Rey: Es cierto, está un poco demacrado. En vida fue Jerry, el bufón. Su vida fue una fastuosa juerga, una interminable tropelía…
Juglar: ¡Picarón!
Rey: ¿Sabes por qué su descarnada boca permanece muda? Porque calavera no chilla. ¡Oh, oh gloriosos antepasados, ayudadme! Apiádate de mí, tú, Godofredo, el Mulo, príncipe normando célebre por el hallazgo de Abdulamán en las cruzadas… veintiuno horizontal, nueve letras… ¡María, María! ¡La corona, la corona…! ¿Pero qué importa una corona si el resto de la dentadura está sana? El trono, la gloria vana, el oropel vacuo… ¡Mira, mira, juglar! Mira la estatua que me inmortaliza sobre brioso corcel… Yo, en mi vanidad, ordené que gastaran los dineros del reino en una estatua ecuestre… “Cuestre lo que cuestre”. Mira, mira las figuras: el rey, el caballo… sólo falta la sota. Por los acantilados de Dover navega Eric, el Rojo, con la codicia en los ojos y una flor en el pullover. María, María, dime: ¿Por qué tanta ternura rodeada de tanta insidia, mezquindad y cuchicheos? Que el duque de Boicharment y el marqués de Coligny se reunieron en Calais para concertar una alianza… ¡Ja, qué ingenuidad! Asustar a un inglés con la alianza francesa. ¿Franceses a mí? Todavía recordarán aquél durísimo encuentro junto al Arco de Triunfo. ¡Qué memorable jornada! Chateauvieux, Fouchèe, Petitfour… uno tras otro fui eliminando a mis rivales, y ya solo frente al arco... ¿Pero qué cobró? ¿Qué cobró tantas vidas? ¿Qué segó tantos sueños? ¡El poder! ¡El trono! ¿El trono o María? Al fin y al cabo el trono lo quiero para posarme sobre él y satisfacer mis deseos, los más sublimes y los más perversos. En cambio a María la quiero para… ¡Caramba, qué coincidencia! Ven, juglar, acércate. Mira, quisiera cantarle a María pero el destino me ha castigado con dura mano en mi inspiración musical. Ruégote, ponle música a mis inspirados versos a María.
(El Juglar comienza a tocar una mandolina y repite con música los versos del Rey)
Rey: Por ser fuente de dulzura
Juglar: Por ser fuente de dulzura
Rey: Por ser de rosas un ramo
Juglar: Por ser de rosas un ramo
Rey: Por ser nido de ternura, oh, María, yo te amo
Juglar: Por ser nido de ternura, oh, María, yo te amo
(El Rey mira indignado al Juglar y le dice en voz baja que es él quien ama a María, por lo que el Juglar rectifica de inmediato)
Juglar: ¡Oh, María, él la ama!
Rey: Ámame como yo te amo a ti
Jorge Maronna: Ámelo, como él la ama a usted
Rey: Y los demás envidiarán nuestro amor
Juglar: Mmm… y todos nosotros envidiaremos el amor de ustedes
Rey: Oh, mi amor, María mía
Juglar: Oh, su amor, María suya…
Rey: Mi brillante, mi rubí
Juglar: Su brillante surubí
Rey: Mi canción, mi poesía, nunca te olvides de mí
Juglar: Su canción, su poesía, nunca se olvide de... su
Rey: Tú estás encima de todas las cosas, mi vida.
Juglar: Usted está encima de todas las cosas subida
Rey: Eres mi sana alegría
Juglar: Usted es Susana… eh… María, alegría…
Rey: Mi amor
Juglar: Su amor
Rey: Mi tesoro
Juglar: Su tesoro
Rey: Mímame
Juglar: Súmame… ¡Súmelo!
Rey: Tanto tú, te me metes en lo más hondo de mí…
Juglar: Tanto usted…
Rey: …que ya no sé si soy de mí o si soy de ti…
Juglar: Tanto usted…
Rey: …si tú me amaras a mí, amarías en mí aquello que amamos nosotros y envidiáis vosotros y ellos…
Juglar: ¡Ámelo!
Rey: Cuando miras con desdén
Juglar: Cuando mira con desdén
Rey: Pareces fría, sujeta
Juglar: Parece fría su ... su cara
Rey: Por ser tan grandes tus dones no caben en mí, mi bien
Juglar: Por ser tan grandes sus dones no caben en su soutién.
Rey: ¡No, no!
Juglar: No, no…
Rey: ¡Tunante!
Juglar: Sunante…
Rey: ¡Miserable!
Juglar: Suserable…
Rey: ¡Guardias, a mí!
Juglar: Mmm… ¡Guardias, a él!
(Aparecen en escena los guardias, que se llevan al Rey)
Rey: ¡No, no!
Juglar: No, no, no, no…

08 agosto 2013

Máximo Simpson

Los chicos y las chicas de 7º, junto a la seño Rosalba, transitan un recorrido literario a través de la poesía. Por recomendación de APOA (Asociación de POetas Argentinos) leen a:

Máximo Simpson (argentino, 1929-)

La gotera

La gotera caía
sobre el pan,
sobre el tiempo.

La gotera caía como salmo insensato,
como loco aleluya,
como lento gorjeo,

como un aria indecisa.
Y la gotera hablaba en medio de la noche,
era un ala que rozaba los días.


La gotera caía como terca amenaza,
se metía hacia dentro,
en la médula misma,
en el cogollo herido,
en las uñas dormidas,
en el cuaderno niño entre las letras,
adentro de la pulpa,
adentro de la vida.


La gotera caía
sobre el pan,
sobre el tiempo.

TO BE OR NOT TO BE

Yo quise ser un rojo violín desorbitado,
un ex abrupto eterno,
un jardín de magnolias o una tromba,
y sólo soy ahora profesor de nostalgias,
edecán del otoño pesaroso.

Yo quise ser el mar,
o tal vez quise ser lo que no quise,
un triángulo isósceles o un trueno,
o una momia egipcia
con su paz infinita, imperturbable.

Eso quise tal vez en mi constancia,
en mi apuro, en mi afán, en mi zozobra,
quise ser el revés, la mano izquierda,
el costado de mí, mi renegado,
y sólo soy mi tú, mi pobre mí,
un pronombre ya exhausto,
un posesivo huérfano, un despojado mi.

Eso quise tal vez,
y sólo soy ahora mi vecino,
apenas mi perfil, mi suroeste,
mi terco lateral:
estoy en la adyacencia limítrofe de mí,
y siento desazón, me extraño mucho.

De postre, podemos escuchar y ver a Máximo Simpson en su poema To be or not to be:

Roberto Juárroz

Los chicos y las chicas de 7º, junto a la seño Rosalba, transitan un recorrido literario a través de la poesía. Por recomendación de APOA (Asociación de POetas Argentinos) leen a:

Roberto Juárroz (argentino, 1925-1995)

(IV-26)

Quizá nos quedemos fijados en un pensamiento,
pensándolo para siempre.

Puede ser que la eternidad no sea otra cosa
que concentrarse sin alrededores
en el pensamiento más denso
y quedarse allí como una planta despierta
que coloniza para siempre su minúsculo espacio.
Morir no sería entonces
nada más que el último esfuerzo de la atención,
el abandono de los otros pensamientos.

(V-10)

Hay vidas que duran un instante:
su nacimiento.

Hay vidas que duran dos instantes:
su nacimiento y su muerte

Hay vidas que duran tres instantes:
su nacimiento, su muerte y una flor.

(VI-25)

Hay pocas muertes enteras.
Los cementerios están llenos de fraudes.
Las calles están llenas de fantasmas.

Hay pocas muertes enteras.
Pero el pájaro sabe en qué rama última se posa
Y el árbol sabe donde termina el pájaro.

Hay pocas muertes enteras.
La muerte cada vez es más insegura.
La muerte es una experiencia de vida.
Y a veces se necesitan dos vidas
para poder completar una muerte.

Hay pocas muertes enteras.
Las campanas doblan siempre lo mismo.
Pero la realidad ya no ofrece garantías
y no basta vivir para morir.

(VI -27)

El silencio que queda entre dos palabras
no es el mismo silencio que envuelve una cabeza cuando cae,
ni tampoco el que estampa la presencia del árbol
cuando se apaga el incendio vespertino del viento.

Así como cada voz tiene un timbre y una altura,
cada silencio tiene un registro y una profundidad.
El silencio de un hombre es distinto del silencio de otro
y no es lo mismo callar un nombre que callar otro nombre.

Existe un alfabeto del silencio,
pero no nos han enseñado a deletrearlo.
Sin embargo, la lectura del silencio es la única durable,
tal vez más que el lector.


(XIII-55)

Rostros que van,
rostros que vuelven.

Hay una sola diferencia:
la lluvia, en el camino,
moja más a los que vuelven.

Olga Orozco

Los chicos y las chicas de 7º, junto a la seño Rosalba, transitan un recorrido literario a través de la poesía. Por recomendación de APOA (Asociación de POetas Argentinos) leen a:

Olga Orozco (argentina, 1920-1999)

Esa es tu pena...

Esa es tu pena.
Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no vuelven.
Colócala a la altura de tus ojos
y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
Si observas al trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del reverso del cielo.
Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno;
sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de olvido.
Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre, no la gastes con nadie.
Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio:
sepúltala en tu pecho hasta el final, hasta la empuñadura.

Jugabas a esconderte entre los utensilios de cocina...

XIV
Jugabas a esconderte entre los utensilios de cocina
como un extraño objeto tormentoso entre indecibles faunas,
o a desaparecer en las complicidades del follaje
con un manto de dríada dormida bajo los velos de la tarde,
o eras sustancia yerta debajo de un papel que se levanta y anda.
Henchías los armarios con organismos palpitantes
o poblabas los vestidos vacíos con criaturas decapitadas y fantasmas.
Fuiste pájaro y grillo, musgo ciego y topacios errantes.
Ahora sé que tratabas de despistar a tu perseguidora con efímeras máscaras.
No era mentira el túnel con orejas de liebre
ni aquella cacería de invisibles mariposas nocturnas.
Te alcanzó tu enemiga poco a poco
y te envolvió en sus telas como con un disfraz de lluviosos andrajos.
Saliste victoriosa en el irreversible juego de no estar.
Sin embargo, aún ahora, cierta respiración desliza un vidrio frío por mi espalda.
Y entonces ese insecto radiante que tiembla entre las flores,
la fuga inexplicable de las pequeñas cosas,
un hocico de sombra pegado noche a noche a la ventana, no sé, podría ser,
¿quién me asegura acaso que no juegas a estar, a que te atrapen?

Oliverio Girondo

Los chicos y las chicas de 7º, junto a la seño Rosalba, transitan un recorrido literario a través de la poesía. Por recomendación de APOA (Asociación de POetas Argentinos) leen a:

Oliverio Girondo (argentino, 1891-1967)

Aparición Urbana

¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio,
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul, de tan blanco.

Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.

Dicotomía incruenta

Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.

Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.

Y en el preciso instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.

Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.

Escrúpulo

Me parece que vivo
que estoy entre los ruidos
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.
He dicho "me parece"
yo no aseguro nada.

Juan Gelman

Los chicos y las chicas de 7º, junto a la seño Rosalba, transitan un recorrido literario a través de la poesía. Por recomendación de APOA (Asociación de POetas Argentinos) leen a:

Juan Gelman (argentino, 1930-)

Costumbres

no es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal

El juego en que andamos

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

Epitafio

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.

Alejandra Pizarnik

Los chicos y las chicas de 7º, junto a la seño Rosalba, transitan un recorrido literario a través de la poesía. Por recomendación de APOA (Asociación de POetas Argentinos) leen a:

Alejandra Pizarnik (argentina, 1936-1972)

CUARTO SOLO

Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras,
seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
probablemente partirá
esta ausencia que te bebe.

LA ÚLTIMA INOCENCIA

Partir
en cuerpo y alma
partir.

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.

He de partir

Pero arremete ¡viajera!

MADRUGADA

Desnudo soñando una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.